El desempleo en España ha abierto la posibilidad para que muchos jóvenes y no tan jóvenes creen ideas de negocios significativas a fin de poder establecerse como empresarios o atender un negocio propio. Incluso, muchos españoles se dedican a ser freelancers, ejerciendo su profesión por internet o prestando servicios profesionales de otras áreas a clientes de cualquier parte del mundo.

   Está claro que no cualquiera tiene un gran capital para realizar una inversión grande que permita convertirse en un empresario, sino que muchos optan por comenzar siendo un autoempleado o atendiendo su propio negocio.

 Ahora bien, existen diferencias marcadas entre invertir o tener un negocio propio. Aunque en ambos se requiere una inversión hay diferencias significativas entre ambas. En este artículo analizaremos en que consiste invertir o tener un negocio propio.

  En primer lugar, hay que destacar que una inversión es algo grande, requiere el desarrollo de una compañía, socios, estatutos, emitir acciones, entre otros procesos legales y financieros.

  Generalmente, un inversionista solo coloca dinero y participa en el reparto de dividendos al cierre del ejercicio. De acuerdo al número de sus acciones podrá tener voz y voto en la junta de accionistas y sugerir decisiones.

  Otra diferencia marcada está en el papel del inversionista, es un empresario que no tiene por qué ejercer labores en la compañía. Para eso tiene empleados que se dedican a realizar las tareas, generar informes, tomar decisiones financieras, entre otros.

  El inversionista conversa con el gerente, sugiere decisiones, argumentos, pero la tarea de decidir operativamente es del administrador que haya nombrado la junta de accionistas.

  Básicamente, el inversionista ñisca capitales, puede ser en instituciones bancarias, el Estado o si proviene de una familia acaudalada puede conseguir financiamiento. El inversionista por lo general no labora en la empresa, no cumple horarios ni atiende clientes, pues tiene una fuente de dinero pasivo para él.

  Por otro lado, el que tiene su propio negocio si tiene que trabajar en él como si fuera un empleado cualquiera si es que quiere que crezca y logre posicionarse. Tener un propio negocio le permitirá al emprendedor crecer e incursionar en alguna inversión que lo diversifique.

  A diferencia de los inversionistas los emprendedores que inician su propio negocio no cuentan con apoyo financiero, no acceden a créditos bancarios por no tener historial de crédito. Sin embargo, algunos pueden iniciarse con sus propios ahorros, ayuda de un familiar o de algún crédito de una institución pública de apoyo a emprendedores.

 Los negocios propios pueden empezar desde cero, con lentitud, el emprendedor suele hacer los trabajos solo y a medida que va vendiendo sus servicios o productos irá incorporando empleados y ayudantes. El siguiente paso es comenzar a realizar alguna inversión y lograr la diversificación de su negocio que le permita delegar más funciones.

  De esta manera, puedes notar las diferencias, lo cierto es que si no tienes capital para invertir puedes empezar desde cero, con una idea, desarrollarla y luego diversificarse buscando la innovación, la penetración en el mercado y la expansión. Después, tendrás la fuerza para seguir creciendo como inversionista y empresario.